Santiago de Compostela y el Año Santo en los tiempos de la pandemia

Santiago de Compostela significa para muchos el faro de luz que evangeliza con la palabra del santo apóstol, a los peregrinos que de todos los confines del orbe llegan hasta la ciudad donde está el sepulcro de Santiago el Mayor, hijo del Zebedeo.

PEREGRINOS ANTE LA CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

El casco antiguo de la ciudad es un sinfín de callejuelas y portales que nos marcan el camino hasta la plaza del Obradoiro o la de la plaza de las Platerías, que conducen a las puertas de la catedral. La ciudad es testimonio de los andares de los peregrinos que llegan felices después de muchas jornadas andadas en un camino por la fe, por la vida y por el gozo de conocerse a sí mismo y amando al prójimo, hacia la luz de Cristo. Y al llegar a Santiago el júbilo es inmenso por haber superado tantos quilómetros de camino, con la meteorología cambiante, por los pueblos que lo jalonan, las posadas y hospicios que nos esperan para descansar en la ruta. Ese camino que lleva a la transformación por la fe de muchos de los que andan y desandan hacia una nueva espiritualidad más acorde con el equilibrio interno.

Para conocer más sobre este fenómeno hemos charlado animadamente con el nuevo deán de la Catedral, Don José Fernández Lago, hijo de Carril, este gallego estudioso de la sagradas escrituras, y gran conocedor de la vida del apóstol, ha sido nombrado a sus 77 años, este pasado mes de febrero nuevo deán de la catedral. Según nos cuenta ha sido un nombramiento ya promovido en otras ocasiones, pero que por sus obligaciones docentes en el seminario mayor, tuvo que declinar y que ahora ha aceptado. El deán es el encargado de organizar el funcionamiento de la catedral junto a los canónigos. Nos comenta que hace veinte años eran 26 canónigos y ahora son 8, debido a la necesidad de repartir sacerdotes por otras parroquias de la diócesis.

D. José F. Lago, deán de la catedral

Como gran amante de la Biblia, se doctoró en Teología y licenciado en las sagradas escrituras, y no sólo conoce el castellano y gallego, también francés, inglés, latín, griego, hebreo, arameo y copto. Todo ello le permitió redactar parte de la traducción de la Biblia al gallego, y fue el corrector de la obra. Durante muchos años ha sido vicerrector del seminario mayor de Santiago y director del instituto teológico compostelano.

Plaza de Platerías

Aunque asegura que no buscó el cargo de deán, al fin se decidió por aceptar lo que el cabildo reconocía en él, su optimismo, entrega y lucidez para tan valioso cargo. Para D. José la espiritualidad del peregrino ilumina más la ciudad que la de los residentes. A él le gustaría que también los residentes se añadieran a la peregrinación interior por una espiritualidad encarnada. Nos comenta que la espiritualidad encarnada ya viene promovida desde el último concilio, y que nos hace sentir la fuerza que empuja al hombre a conocer, sentir y actuar en una red social que desborda toda frontera finita, y que da acceso a la infinita.

Plaza de Quintana, al fondo a la izquierda se divisa la puerta Santa, que se abre cada año compostelano

Este año compostelano ha venido en una época de gran pesar para la humanidad, con la pandemia del COVID19, por el que muchos españoles han caído víctimas de la plaga. Don José nos recuerda que en años anteriores se habían llegado a contabilizar peregrinos de 179 países de los que 193 que tiene inscritos la ONU. Ahora mismo llegan siete peregrinos al día, y las fronteras está cerradas para la mayoría. Para poder celebrar un mayor júbilo cuando la vacunación esté más adelantada, este año santo se ha declarado por dos años 2021 y 2022.

El Camino de Santiago tiene un mensaje frente a la oscuridad, así como la música tiene un mensaje frente al silencio. Ese mensaje es particularmente evidente en toda la ciudad histórica, pero muy especialmente en la recién rehabilitada catedral, fruto del tesón de la humanidad a lo largo de los siglos, representación de una esperanza renovada. Que el camino sirva para cada peregrino venga en solitario, por modas, con amigos, en familia, y que le pueda mejorar su sentido de la vida.

El sentido del año santo en este tiempo de pandemia, puede permitir que el hombre vea que no era tan autosuficiente como había creído y quizás vea que al mirar a Dios entienda que la verdad no sólo estaba en el lado laico, que la pandemia le ha hecho reflexionar, para poder entender mejor las dos realidades del cuerpo y el espíritu, en opinión de D. José.

Así, la catedral prepara para los peregrinos unas vigilias, que duran una hora en el claustro, con el fuego para purificar aquellas intenciones a mejorar en el futuro, el agua bendita que abra la puerta al optimismo y al gozo, como un nuevo bautismo, y para terminar en el altar mayor donde cada uno expresa sus emociones vividas en esta experiencia.

Es por todo lo dicho, que D. José nos abre las puertas de la catedral para dar cabida a todos y a todas en la nueva espiritualidad encarnada a través del apóstol Santiago. Bienvenidas y bienvenidos al año Santo Compostelano 2021-2022

2 comentarios sobre “Santiago de Compostela y el Año Santo en los tiempos de la pandemia

  1. Conozco un compañero de un sindicato, oficialmente ateo, que es un fan absoluto del Camino de Santiago y sus compañeros lo animan que lo explique, ya que el sindicato gestiona y trata de reconstruir el antiguo pueblo de Ruesta, que es un lugar del Camino de Santiago .

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